lunes, 21 de junio de 2010

COMO SUPERAR LA DISLEXIA


UNA HISTORIA REAL
 
 
               “Algo Andaba mal con mi cerebro.  Lo que previamente había sido una borrosa sospecha que revoloteaba en el borde de lo consciente pronto se convirtió en certeza el año que cumplí nueve e ingresé en cuarto grado.  Yo parecía ser como otros niños, pero no era como ellos: no podía aprender a leer o deletrear”.
 
               Hielen Simpson es psicoterapeuta y escritora.  Sus cuentos han aparecido en The Southern Review, Transatlantic Review y The Denver Quarterly.  Ha escrito artículos para Vogue, Ms y Saturday Review. Es autora de Poets in their Youth y de una novela, The Maze.  Vive en Nueva York. 
 
                 Ella, era una joven brillante y culta, pero incapaz de leer o escribir una simple oración sin cometer errores.  Era una entre millones de personas que sufren dislexia, desorden mental que provoca la mezcla de palabras y letras en un caos visual.
 
                 La dislexia ha afectado a personajes célebres: Edison, Nelson Rockefeller, Agatha Cristie, el escritor W. B. Yeats, la actriz Keira Knightley, actriz londinense nominada al Oscar en 2006 por "Orgullo y Prejuicio", pero mas conocida por su rol de Elizabeth Swann en Piratas del Caribe (2003), quiénes han padecido en la infancia, sobrellevando el iletrismo.
 
                  Los niños que presentan esta dificultad, son incomprendidos por sus maestros y familiares, los suponen retrasados mentales, estúpidos o simplemente holgazanes por pasar angustiosas horas de su vida tratando de leer.
 
                   Muchas personas aún hoy conviven con este sufrimiento porque siguen sin poder leer y se preguntan si a los cuarenta, cincuenta o sesenta años de edad es demasiado tarde para aprender.
 
                    Otras personas experimentan el tremendo dolor de ver al hijo, varón por lo común, que había empezado con incapacidad para leer y ahora se había convertido en un problema de conducta.
 
                     Las personas que desde niños empiezan con estas dificultades deberían recibir una educación especial, sin embargo, existen muchos casos en los cuales no se les descubre hasta que llegan a los grados superiores e incluso hoy ya de adultos aún ocultan su analfabetismo.
 
                     Lo que debería hacerse es identificar a los niños con probables problemas ,antes que comiencen las clases de lectura, para evitar de esta manera la tortura a la que son sometidos por compañeros de clase con expresiones como: "esta es la quinta vez que te equivocas, buuurro" y   por sus docentes:   “No estas poniendo empeño, parece que estas en la luna”.
 
                       Es innegable que existen alumnos brillantes , pero estos no podrían jamás competir con los normales.